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  • Materiales peligrosísimos para la salud (III)

    Materiales peligrosísimos para la salud (III)

    El plomo es un metal tóxico presente de forma natural en la corteza terrestre. Su uso generalizado ha dado lugar en muchas partes del mundo a una importante contaminación del medio ambiente, un nivel considerable de exposición humana y graves problemas de salud pública.

    El plomo se usó de manera generalizada en las pinturas y en la gasolina. En España el uso de la pintura con plomo en viviendas fue prohibido en 1978 y se prohibió su uso en gasolinas en 2002.

    Sin embargo, las casas construidas antes de su prohibición pueden contener pintura con plomo, tanto en la estructura como en el mobiliario, que puede ser perjudicial  para las personas que habiten en ella y para quienes realicen labores relacionadas con la remodelación o destrucción de dichas viviendas debido a que los problemas de salud surgen cuando el plomo se libera de la pintura mediante el deterioro de la misma o por fricción e impactos.

    A pesar de estas prohibiciones, el plomo sigue usándose para otras aplicaciones tales como  baterías, pigmentos, aleaciones, cerámicas, plásticos, municiones, soldaduras, cubiertas de cables, plomadas y armamento. 

    Las vías de entrada del plomo al cuerpo humano son la inhalación de partículas de plomo generadas por la combustión de materiales que contienen este metal y la ingestión de polvo, agua o alimentos contaminados.

    Los efectos que puede causar el plomo incluyen daños renales, anemia, efectos sobre la reproducción y el desarrollo (abortos y muerte fetal, menor peso al nacer y nacimientos prematuros); efectos endocrinos y efectos cancerígeno) y neurológicos (pobre desarrollo intelectual, esquizofrenia, problemas de conducta).




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