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  • El Plástico que contamina nuestros mares y comida

    El Plástico que contamina nuestros mares y comida

    Muchas veces hemos insistido en el tema de la contaminación del medio ambiente por los residuos contaminantes derivados del petróleo. Este deterioro del ecosistema es cada vez más alarmante por ser capaz de degradarse hasta niveles microscópicos, donde las larvas de los peces terminan por confundirlo con plancton ingiriéndolo y así pasando a la cadena trófica.

    Es curioso que a mediados del siglo XIX los primeros y primitivos plásticos como la Celulosa, fuera el salvador de la matanza indiscriminada de elefantes para construir con su marfil algo tan fútil como las bolas de billar, un juego en alza en aquella época.

     

    Se quería así, con este invento, abaratar costes a la producción de este tipo de bolas para jugar, que podía ser producido artificialmente en cualquier parte del mundo y que acabaría con la matanza indiscriminada de estos paquidermos asiáticos.

     

    Nobles intereses que terminaron por verse gravemente alterados por el uso indiscriminado y nocivo de estos plásticos en una multitud de productos derivados del petróleo que hoy nos amenazan tan gravemente.

     

    Hay otro caso en el que el petróleo quiso acabar con la indiscriminada matanza de ballenas para usar su grasa fundida como aceite combustible y así evitar lo complejo de la caza ballenera, por un material que solo había que bombear desde las entrañas de la tierra.

     

     

    Todos estos usos pretendidamente en principio inocentes, que no solo mejoraban la vida de las especies en su hábitat natural, sino que la garantizaban, terminarán años después por ser su autentico verdugo.

     

    Pero seguro que son los mares y en especial los pequeños y poco renovados por las corrientes como es nuestro Mediterráneo, los que más lo acusan, con esta moderna guerra microscópica que nos ataca a diario.

     

     

    Desde una sencilla pasta de dientes a un exfoliante, o simplemente un envoltorio de plástico que se degrada y que termina hecho microscópicas partículas venenosas que llegan hasta nuestro organismo, el plástico nos acecha en silencio.

     

    ¿Quién quiere tener en su casa una ventana de este peligroso material que tanto daño está haciendo a nuestro medio ambiente?

    El aluminio ante esta encrucijada surge como la forma más sostenible para hacer de nuestros cerramientos de forma ecológica y eficaz, sin hipotecar el futuro de nuestro planeta.




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